La pareja convencional es un modo que aprendimos de cómo debemos comportarnos con nuestre compañere, y al revés, qué esperamos que elle haga.

Podríamos comenzar reflexionando sobre que el amor hacia el otre, es en realidad amor hacia mi misme, ya que cómo yo trate al otre es como me gustaría que me traten. Si trato mal al otre, me estaría tratando mal a mi misme.

Podríamos decir también, que, si soy consciente de lo que deseo hacer, pero no lo hago, porque creo que al otre eso no le va a gustar, cabría preguntarnos entonces, si eso sería amarme y amar al otre.

¿Somos acaso conscientes de nuestra responsabilidad en el hecho de haber elegido complacer al otre?  ¿De cuanta culpa se generaría alrededor de ello, y que tal vez no podríamos ni siquiera registrar?

Cuántas veces por no contradecir los deseos del otre, no respetamos los nuestros. Cuánto disimulo inconsciente de que todo está bien. Cuánta cara larga empieza a aparecer en el vínculo por un hecho “minúsculo” como aparenta ser este. Y cuántas veces la adjudicamos a otras cosas, o lo que es peor, nos enojamos con el otre, ya que no pudimos sospechar siquiera que en realidad el enojo era hacia nosotres mismes por no habernos respetado / amado en ese momento.

¿Cuántas veces en el día ocurren estas situaciones y pasan inadvertidas?

Que fantástico sería poder tomar consciencia de nuestras conductas, y no para castigarnos, sino para observarlas con mucha comprensión, y amor hacia nosotres mismes.

Pienso cuan beneficioso para nuestras relaciones sería hacernos la pregunta cotidianamente: ¿Me estoy amando?

 

 

 

María Alejandra Bausano
Facilitadora en «Nueva Conciencia»